En la esencia de las cosas está lo atemporal. Es aquello que tiene sentido aunque pasen los años y las modas.
Los poetas contemplamos algo que nos impresiona y tratamos de atraparlo con palabras. Después pasa el tiempo, pero esas palabras siguen siendo capaces de emocionarnos como el primer día. Son semillas que transportan el asombro, la belleza y todos aquellos sentimientos que conmueven a la humanidad, de generación en generación.